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Hoy: mayo 18, 2026 1:54 am

Cannabis y Respeto por Nuestros Derechos como Usuarios: Empodérate, Resiste y Alza la Voz

Una bella planta y muchos prejuicios

En Colombia se han dado pasos importantes hacia la regulación y liberación del cannabis, reconociendo su valor terapéutico, ancestral y como parte de la autonomía personal. 

Como usuarios del cannabis enfrentamos estigmas, exclusión social, represión y violencia policial, junto a políticas contradictorias que vulneran nuestros derechos fundamentales. Este blog es un llamado a empoderarnos, a conocer nuestras garantías constitucionales y a resistir desde el libre desarrollo de la personalidad, la liberación de la planta, la regulación, el autocuidado y la organización comunitaria.

  1. El libre desarrollo de la personalidad: No somos delincuentes ni enfermos

La Corte Constitucional en su icónica Sentencia C-221 de 1994, dejó claro que el porte y consumo de la dosis personal de cannabis no pueden ser penalizados, pues hacerlo atenta contra la dignidad humana, la autonomía y la libertad. Esta decisión reconoció que el Estado no puede imponernos tratamientos ni castigos por ejercer un acto que no afecta a terceros. La libertad de elegir qué entra en nuestro cuerpo es parte del libre desarrollo de la personalidad.

La Sentencia C-387 de 2014 reforzó esta idea, al distinguir entre conductas «autoreferenciales» (que solo afectan al individuo) y aquellas que impactan a la comunidad. El consumo responsable de cannabis, en contextos privados o personales, no puede ser tratado como un crimen. La Corte lo dijo con claridad: nuestros derechos no pueden sacrificarse en nombre de la moral ajena.

  1. Salud pública, no criminalización

El consumo de cannabis no es un asunto penal, sino de salud pública y libre desarrollo de la personalidad. La Sentencia C-404 de 2022 así lo establece: el Estado debe diseñar políticas públicas centradas en la prevención y reducción de daños, no en la estigmatización y persecución. Las personas consumidoras tienen derecho a recibir información, acompañamiento y acceso a servicios de salud, si lo desean, nunca de forma obligada.

La Corte reafirmó que la adicción o uso problemático de sustancias debe ser atendido desde un enfoque integral, respetuoso y no punitivo.

La imposición de prohibiciones generalizadas o la expulsión del espacio público a quienes consumen cannabis es una política fallida y retrógrada.

  1. El uso medicinal y ancestral del cannabis: derechos ganados

Las sentencias T-451 de 2023 y C-127 de 2023 marcan un antes y un después. El cannabis no es solo una planta recreativa: es medicina para millones de personas, negar su acceso, incluyendo las preparaciones magistrales a base de cannabis (como lo hicieron algunas EPS), constituye una violación de los derechos fundamentales a la salud y a la vida digna. En estas sentencias T-451 de 2023 y C-127 de 2023 la Corte ordenó el suministro de cannabis, exhortando al Estado a regular con enfoque de derechos.

La C-127 de 2023 le exigió al Estado controlar y regular de forma eficaz las actividades relacionadas con el cannabis medicinal, garantizando licencias, calidad y acceso. Este marco es vital para proteger a pacientes, cultivadores y pequeños productores, pero en la práctica se ha perjudicado al Gremio Nacional del Cannabis en beneficios de algunas multinacionales, como Zerenia-Khiron, a quienes se les cedió (sin ningún tipo de concurso ni convocatoria) el billonario contrato para la salud de los Bogotanos con Salud Capital EPS, cerrando operaciones en el país esta multinacional del cannabis, bravoo ¿Para eso nos quitaron la oportunidad a los licenciatarios nacionales del Cannabis?, muchas felicitaciones a Concejales del Nuevo Liberalismo como Juan Javier Baena por esta medida tan perjudicial y tóxica, por lo visto siguen en las mismas vulnerando los derechos de la Comunidad Cannábica.

Miren esta belleza: la T-357 de 2018 reconoció el uso ancestral de la hoja de coca en comunidades indígenas. Por analogía el consumo tradicional del cannabis en nuestra cultura también debe ser protegido, he ahí la importancia y valor de promover nuestra Cultura Cannábica. La diversidad étnica y cultural implica respetar nuestras formas de sanar, recrearnos y vivir.

  1. Sentencias penales que rompen estigmas

La Corte Suprema de Justicia también ha dado pasos claves. En la SP3420-2022 absolvió a un ciudadano con casi un kilo de cannabis, al considerar que no había prueba de intención de traficar ni afectación a la salud pública. Se trataba de autocultivo y consumo personal. El fallo reconoció que el contexto y el uso deben analizarse más allá de los prejuicios.

Otra gran perla: La SP228-2023 fue aún más lejos, determinando que compartir cannabis sin ánimo de lucro, dentro de un círculo íntimo (amistades, familia, club cannábico y demás posibilidades) NO ES DELITO. Estas decisiones abren camino hacia una jurisprudencia más humana, realista y coherente con la Constitución.

  1. ¡Señalización no es solución! El Acuerdo 097 de 2025

En contravía de esta evolución el Concejo de Bogotá aprobó el Acuerdo 097 de 2025, que permite la instalación de señalización donde se prohíbe el consumo de drogas en espacios cercanos a instituciones, incluso incluyendo parques, sin especificar pudiendo incluir sitios emblemáticos de la comunidad cannábica y su cultura como el Parque de Los Hippies, entre otros. Aunque la intención pueda ser proteger a niños y poblaciones vulnerables, esta medida deriva en nuevas formas de exclusión, perfilamiento y abuso policial, ¿Acaso el Concejo de Bogotá quiere perpetuar crímenes como el del joven cannábico de la localidad de Kennedy JUAN JOSE HENAO FONSECA?, ocurrido desde la barbaridad y brutalidad policial contra la Comunidad Cannábica. Un saludo solidario y nuestro sentido pésame a su madre la Sra. MIRIAN FONSECA.

El uso del espacio público es un derecho colectivo. Señalizar zonas enteras como «libres de consumo» criminaliza a quienes usan cannabis de forma responsable, sin afectar a otros. Esto contradice la C-882 de 2011, que estableció que la prohibición constitucional al consumo no es absoluta y debe aplicarse con criterios de razonabilidad y proporcionalidad.

  1. Organización, resistencia y empoderamiento

No estamos solos, cada vez somos más quienes cultivamos, consumimos, investigamos el cannabis con fines personales, medicinales o culturales, también nos estamos organizando en clubes cannábicos, casas culturales y otros espacios.

Conocer la jurisprudencia es una herramienta de defensa, es necesaria la organización en colectivos, exigir la liberación de la planta con regulaciones justas, así como ejercer actividades pedagógicas y de fiscalización con la policía y otras autoridades competentes, colegas esto es parte de nuestra lucha.

Si Podemos y Queremos:

  • Interponer acciones de tutela si se vulnera nuestro derecho al libre desarrollo de la personalidad.
  • Solicitar revisión judicial de medidas locales como el Acuerdo 097, demandando su nulidad.
  • Promover verdaderas veedurías ciudadanas cannábicas que vigilen la correcta implementación de la ley y las prácticas policiales.
  • Educar a nuestras comunidades sobre derechos, autocultivo y consumo informado. Por ejemplo, se puede tener un autocultivo de hasta 20 planta de cannabis psicoactivo, es decir que tengan una concentración mayor al 1% en peso seco de THC, por lo tanto las plántulas que estén en crecimiento o pre-floración (así sean de genéticas psicoactivas) no cumplen el requisito y más cosas que tal vez se desconozcan. 
  • Educar al público en general sobre la diversidad de usos y quimiotipos presentes en el cannabis, por ejemplo explicando que existen variedades de cannabis no psicoactivo que no están sujetas a control y demás pedagogía.
  1. Un llamado al amor propio y la conciencia social

Consumir cannabis no nos hace delincuentes, ni enfermos, ni ciudadanos de segunda. El uso consciente, informado y respetuoso es una forma de autonomía y de ejercer nuestros derechos, siendo también una responsabilidad hacia nuestros cuerpos, entornos y comunidades, esas dinámicas y roces sociales cotidianos en los que tenemos la oportunidad de intervenir, de hacer pedagogía y de ir generando pequeños cambios que van sumando.

La liberación de la planta de cannabis está de nuestro lado, las Cortes nos respaldan y lo han dicho con firmeza: nuestros derechos no se apagan con humo, nos corresponde ejercerlos, defenderlos y compartirlos, sintiéndonos orgullosos de lo que somos.

Alza la voz, enciende la acción con movilización y más cositas!

Este es el momento Comunidad Cannabica, no más miedo, ni más estigmas, es hora de fortalecer nuestra Cultura Cannábica de manera informada, solidaria y empoderada. Las leyes y sentencias están para protegernos, que no nos silencien quienes las desconocen a conveniencia, que no nos expulsen del espacio público, que no decidan sobre nuestros cuerpos y que no se hable de cannabis en los espacios políticos sin nosotros.

Encendamos la palabra, no la guerra, cultivemos y cosechemos derechos, no más prejuicios, ni penalización de los usuarios.

¡Cannabis con dignidad, autonomía y justicia! 

¡Orgullosamente Cannábicas y Cannábicos! 

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