No somos delincuentes ¡Somos ciudadanía consciente, organizada y activa!
Hace unos días en el Concejo de Bogotá, se convocó a un supuesto “debate” sobre el Proyecto de Acuerdo 521 para regular el consumo de cannabis en espacios públicos. Lo que encontramos allí no fue un debate democrático sino un monólogo institucional, una emboscada política y un silencio impuesto a cientos de ciudadanos que teníamos voz y argumentos.
Fui expulsada del recinto por la policía por intentar ejercer el derecho a la palabra, no hubo espacio para las voces cannábicas, para la ciencia, para la salud pública ni para el libre desarrollo de la personalidad. ¿Esa es la democracia que predica el Concejo de Bogotá?
¿Y nuestros derechos?
Colombia no penaliza el consumo de cannabis, desde 1994 la Sentencia C-221 de la Corte Constitucional eliminó la sanción penal por porte y consumo de la dosis mínima. En 2019, la Corte volvió a hablar claro:
“El consumo en espacio público no puede prohibirse de forma generalizada, sino que debe regularse con base en el PRINCIPIO DE PROPORCIONALIDAD, RESPETANDO DERECHOS FUNDAMENTALES.”
(Sentencia C-253A de 2019)
La Corte dejó en firme tres verdades constitucionales:
- El consumo no es delito.
- El Estado no puede imponer prohibiciones absolutas.
- Las normas deben garantizar convivencia, no represión.
¿Cuántos somos? ¡Somos Bogotá!
408.224 personas consumen cannabis anualmente en Bogotá.
Eso es el 6,16 % de la población según el estudio conjunto entre la UNODC y la Secretaría Distrital de Salud (2022).
Y si contamos quienes lo han hecho alguna vez, la cifra sube al 9 %.
No somos pocos, somos estudiantes, trabajadores, madres, artistas, investigadores, cuidadores, emprendedores, médicos y sí: también somos activistas.
¿Por qué se nos niega el derecho a existir y a disfrutar del espacio público?
¿Y si hablamos con argumentos?
Regulemos con:
Salud pública, no policía.
Educación y reducción de riesgos, no represión.
Participación ciudadana, no autoritarismo.
Zonas designadas proporcionalmente, no prohibiciones generalizadas.
Si el 6 % de la población en Bogotá es usuaria del cannabis, entonces al menos el 6 % del espacio público no escolarizado debería estar regulado para su consumo responsable.
Eso es proporcionalidad real, no criminalización encubierta.
Entidades ¡Escuchemonos y dialoguemos!
- Concejo de Bogotá: ¡dejen de archivarnos!
- Alcaldía: ¡no escondan la realidad!
- Policía: ¡dejen de tratar a los usuarios del cannabis como delincuentes!
- Secretaría de Salud: ¡hablen desde la ciencia!
¿Dónde están sus políticas para combatir la violencia, la inseguridad y los verdaderos delitos?
¿Por qué tanta obsesión en criminalizar una planta usada con fines ancestrales, médicos y recreativos?
¿Por qué no construimos soluciones reales?
Herramientas que la comunidad debe conocer:
Constitución Política:
- Art. 16: libre desarrollo de la personalidad
- Art. 20: libertad de expresión
- Art. 40: derecho a participar en la vida política
- Art. 13: derecho a la igualdad y no discriminación
Sentencias clave:
- C-221/94: no es delito consumir cannabis
- C-253A/19: prohibiciones deben ser proporcionales y justificadas
- T-043/22: limitaciones deben ser razonables y no arbitrarias
Acciones ciudadanas posibles:
- Derechos de petición
- Veedurías ciudadana
- Tutelas por violación de derechos fundamentales
- Participación en cabildos y audiencias públicas
- Denuncias ante Personería, Defensoría y Procuraduría
Comunidad cannábica ¡Es hora de unirnos, sin miedo ni vergüenza!
No más silencio, no más estigma, no más expulsiones ni vetos, el espacio público también nos pertenece.
Como lo dijo la Corte, “la protección del espacio público no puede implicar la exclusión de sectores sociales que ejercen sus derechos de forma legítima”.
Organicémonos, formémonos y actuemos.
Propongamos, documentemos, escribamos, hagamos veeduría y control.
Participemos en lo público con la fuerza de la razón, no desde la rabia, sino desde la claridad y los argumentos.
La historia no la escriben los obedientes
Nosotros no pedimos favores: exigimos respeto, inclusión y diálogo real.
Bogotá no será una ciudad justa mientras se repriman las libertades de sus ciudadanos conscientes.
La planta no tiene la culpa, el prejuicio sí.
El poder lo tiene el pueblo, Cannabis con dignidad, autonomía y justicia.
¿Te unes?
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¡Cannabis con dignidad, autonomía y justicia!
¡Orgullosamente Cannábicas y Cannábicos!
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